domingo, 29 de marzo de 2015
Iniciar el camino interno
Comenzar un camino requiere aprender a caminar y los primeros pasos son siempre inseguros.
Sin embargo no importan las caídas iniciales, sino que lo definitivo es decidirse a andar.
El camino hacia ti mismo no puede dirigirse a lo lejano a ti sino que requiere el encuentro contigo en tu interior. Y eso puede ser muy duro si no estás seguro del paisaje que vas a encontrar. Los primeros pasos en tu camino interno requieren esfuerzo y constancia. Son tu primera batalla y constituyen el fundamento de toda tu posterior conquista.
La vía más directa hacia tu interior es el camino de la introspección por el que llegarás no sólo a conocerte, sino también a transformarte.
Elige el punto de encuentro contigo mismo, un lugar en el que puedas instalarte cada día por un tiempo sin que seas molestad@por nada ajeno a ti.Cierra los ojos, afloja tus músculos y deja que tu respiración fluya sin esfuerzo de manera que salga de tu pecho por sí misma y entre en él sin que tú se lo exijas.
Dirige luego tu concentración a un pensamiento, palabra o frase que pueda representar la esencia de la meta interior que deseas alcanzar. A medida que vas respirando, transforma el aire que expiras en pensamiento que te llena: repite la palabra elegida por ti, con la misma cadencia de tu respiración y siente su significado en el interior de tu pecho. Hazte sólo pensamiento respirado.
Permanece unos minutos en tu meditación, llevando a cada rincón de tu cuerpo la frase objeto de meditación.
Observa como se sienta esa idea en tu interior: Tú propio cuerpo dará forma emocional a la idea que le ofreces y de este modo, lograrás aprender de ti mismo porque meditar no consiste en detenerse a razonar graves cuestiones filosóficas sino más bien en sentirse uno con el pensamiento o en obtener una idea a partir del clamor del cuerpo.
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