Contrariamente a lo que mucha gente piensa, el destino no es algo que esté escrito fijo e inamovible, sino algo que puede ser transformado por nosotros mismos día a día, minuto a minuto, a través de las decisiones que tomemos.. El llegar a ser más o menos felices, el tener una vida agradable y rica o el vernos envueltos en situaciones desesperadas, depende básicamente de lo que hagamos porque el ser humano por naturaleza, tiene una increible capacidad de adaptación y aun cuando las situaciones objetivas que le toque vivir sean adversas, siempre puede encontrar la manera de encajar en ellas de forma que le permitan una evolución y progreso constantes. Por todo ello es posible afirmar que la suerte, como tal, es más una forma de vida, una actitud, que un don del cielo con el unos nacen y otros no.

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